top of page

RBD: SOY REBELDE TOUR 2023





Aria


Más que un reseña, esta pieza es como un viaje a mi adolescencia y a mi tiempo en la escuela donde un grupo de compañeras de clase y yo esperábamos con ansias la hora del recreo para irnos a un rincón alejado de la escuela para poder ver Rebelde en una pequeña televisión portátil a color que me habían regalado. Dicho aparato siempre iba escondido en mi mochila todos los días y era lo único que nos alegraba luego de escuchar a cada maestro por tres horas explicar cosas que no entendíamos o que no nos interesaban en el momento pues teníamos fiebre. Fiebre adolescente, fiebre Rebelde. Porque un pequeño alivio de veinte minutos era suficiente para calmar el profundo dolor que las vacaciones de verano habían dejado. Un conflicto de horario. Un conflicto en el cual no había pensado cuando me tiré en mi cama a ver la telenovela a las 3:00pm de la tarde por primera vez y quedé enviciada, pero que tuvo una solución momentánea. Como la alegría del pobre dura poco, una chivata envidiosa soltó la lengua y tuve que dejar de llevar la tv a la escuela. Más adelante pude ver la novela tres veces en diferentes canales de tv. El mal nunca muerde, pero el bien siempre triunfa. Desde entonces, la vida no ha sido igual. Desde entonces, soy una fan de corazón. Porque la vida era mejor sin celulares, ipads o redes sociales. La vida era Rebelde. RBD. La vida era stickers, posters, muñecas de Mía Colucci, revistas, CDs, canciones, serie de tv, una camisa blanca y corbata roja de rayas.



Hahahahaha… Vaya intro. Bueno, les digo que la emoción no me cabe en el pecho al haber tenido la oportunidad de ir a ver en concierto a mi grupo favorito de todos los tiempos. (Gracias a Janelis por comprarme el ticket, que todavía se lo debo XD) En fin, fue la primera vez que los vi en concierto, porque cuando vivía en RD nunca tuve oportunidad o dinero para ir a verlos (técnicamente ahora tampoco xD), pero fuimos y aquí estamos ¡y la queso! Debo decir que fue una experiencia inolvidable. Para olvidarme de eso tendría que volver a nacer y ni así. Me encantó la vibra del público antes, durante y después del concierto. Yo llegué con la gallina (Edú y Ama2 haciéndome bullying por eso lol). Antes de entrar al estadio, todos comenzamos a cantar las canciones y a hablar de la novela lo cual me pareció super cool. Se siente brutal compartir algo que te gusta tanto con muchas otras personas que no conoces y no sentirse excluido o raro porque te guste ese algo. Fue muy nostálgico ver a tanta gente vestir los varios tipos de uniformes que usaban en la novela y también el icónico sombrero rosado de Anahí en el video de “Sálvame”. En cuanto al concierto, me sorprendió mucho que no fuera aburrido, porque prácticamente fui para gritar esas canciones que me se de la A a la Z a todo pulmón. Obviamente, me emocionó verlos a ellos. Recuerdo que no se caracterizaban por ser muy entretenidos en los concierto (no iba pero veía videos). Eran más como actuando en su personaje de la novela y ya. Ahora, se ve que se han preparado más y tienen buena presencia en el escenario, pero obviamente la energía no es la misma y eso es algo entendible. Ya no son jóvenes (y aún así, en aquel entonces tenían veinte y tantos largos). También, los sentí mucho más relajados y que de verdad estaban disfrutando lo que estaban haciendo sin la presión que tenían antes cuando los explotaban. Los visuales estuvieron muy cool, la intro de algunas canciones y cuando salían flotando en el escenario al principio y en otras canciones también. En pocas palabras, fue todo y más de lo que me imaginé.



Mi parte favorita de todo fue que pude compartir esta experiencia junto con amigos igual de fanáticos que yo y boceamos como locos cantando las canciones. Ahora me pregunto, ¿Seguirán? ¿Pararán? ¿Habrá nuevo disco? No lo sé, pero si me importa. #SoyRebeldeForever

¡Hasta la próxima!





Ama2


El jueves 31 de agosto se presentó el grupo de RBD en el Madison Square Garden y ahí estuve yo…agarrado del filo del techo, por no decir en la última fila disfrutándome el show. Y eso…que terminé pagando más que otros amigos/as que fueron y estaban al frente como Edú, Ari y Janelis. Si algo aprendí de este concierto es en esperar al último día para comprar tickets y no saltar como rana al primer sonido de CONCIERTO.


Ahora, el concierto me parece memorable. Sobre todo considerando que acompañé a mi hermana quien es una seguidora seguiÑora de RBD. Encima de esto, es la única novela que he visto en mi vida (de principio a fin). Desde que cogí el tren 1 en dirección al Madison vi a dos mujeres en el vagón que iban con una estrellita en la frente representando a Mía Colucci. Llegando a la 34 sentí el ki noventero/early 2000 de la escuela de RBD. La mayoría de gente llevaba camisa blanca y corbata roja con azul y la chaqueta roja. Además del pantalón jean. Los cabellos rojos también salieron a lucir, al punto que me pareció ver a alguien aún coloreando su cabello al llegar 🤣. No me había dado cuenta qué tan tigres son los vendedores callejeros que aprovechan el entusiasmo momentáneo del público para vender versiones chatas, por ejemplo de la corbata, de los productos y así se llevan su Benjamin.



El show se suponía que iniciara a las 8:00 pm pero al parecer se les pegó el virus del teatro latino e iniciaron a las 8:30 pm (y se dice que los Todólogos son la mala influencia). Esto es algo que no molestó tanto ya que ayudaba a embellecer la vista con las lindas caras que se veían, aunque esto iba acompañado de uno verse en un espejo 🥲. Pero…lo más importante fue la música. Ellos hicieron 24 canciones. Mi canción favorita de RBD, “Tras de mí”, fue la primera. De verdad que disfruté mucho cantar una canción que contiene mucha realidad después de la vida de High School. Cantar tal canción junto a mi hermana (quien lloró en varias canciones 😭🥲🤣🤣🤣) y otros seguidores de RBD fue sublime. Siempre he pensado que el ser es una construcción constante de muchos factores, no somos un constante, estamos cambiando constantemente. Uno de esos factores es el OTRO. En este caso un OTRO ficticio, que es la novela de RBD y su materialización musical. Escucharlos cantar en vivo me hizo pensar en que aún estoy vivo y que otros de mis tiempos de High School también lo están y que independientemente de todo estamos unidos por diferentes cosas, como los problemas cotidianos y por cosas tan “banales” como una novela llamada REBELDE.





Edú


La nostalgia… ese sentimiento de añoranza de algo del pasado. De aquel recuerdo de algo que nos hizo feliz y que al pensarlo libera toda la serotonina en tu cabeza como una pastilla de MDMA. De aquel momento que si lo piensas hace que tu mente se vaya volando de tu cuerpo y te llene de lágrimas los ojos. De aquel período que ni pensabas que se iba a convertir en lo que hoy llamamos con tristeza nostalgia. No importa si fue hace tres días, el verano pasado o hace 20 años. Ese bien sigue presente en tu consciencia y suspiras deseando que vuelva como un buen amor que se ha ido para siempre…



Así quizás se sintieron miles de fanáticos al visitar el Madison Square Garden este pasado fin de semana para ver al grupo RBD, producto de la novela juvenil “Rebelde”, que fue y sigue siendo un fenómeno cultural entre el público latino. Allí me encontraba yo, junto a mis compañeras de Anacaona Theater Aria y Janelis, y de vez en cuando Amado en el teléfono (ya que el muy tonto, por desconfiado, decidió ir un día antes). Curiosamente Rebelde es una de las cosas que nos une a muchos en Anacaona y nos hace más amigos. Desde la introvertida y pícara soñadora Aria, que se sabe cada línea y canción de la telenovela, hasta el extrovertido y pintoresco Amado, que no se cansa de proclamar que es la única telenovela que ha visto. Dos extremos unidos por el mismo recuerdo. Y en el medio estoy yo. Quien normalmente no expresa mucho, y fue “bulleado” desde High School hasta la universidad por curiosamente expresar su gusto por Rebelde. Y es que sentarse a ver Rebelde era como una droga. Desde la promo ya estaba amarrado. Como televidente sentía la dopamina trabajando a todo dar en mi cerebro desde que me sentaba frente a la TV al empezar el capítulo. Y como joven actor sentía la envidia de estar interpretando algún personaje en el Elite Way School. Todo eso quedó en el pasado. Pero hoy permanece la música. En este reencuentro de Dulce María, Anahí, Maité Perroni, Christian Chavez y Christopher Uckerman (Poncho Herrera no hizo tanta falta porque la parte musical cayó siempre más fuerte sobre los hombros de las chicas y Christian Chavez), su gran repertorio se impuso fuertemente. Y es que hasta el que no era fan ha tarareado alguna vez la melodía de “Sálvame”. Sus canciones una vez más salieron de lo ficticio a lo real conquistando una generación que se dio presente esas dos noches aquí en New York. Sobrepasando las constantes críticas de su afinación y memorización de letras (que si me voy a lo técnico tuvieron sus pequeños percances con lo mismo otra vez). Y poniendo a nuestra generación a cantar a todo pulmón sin quedarnos en silencio ni cinco minutos. Aún recuerdo con risas cuando mi hermano mayor me decía que “que oraba para que se quedaran mudos” 🤣🙏🏻 porque estaba harto de la fiebre que duró años y años. Algo que si llamó mi atención es como antes RBD era criticado por sus letras y notas simples en su música. Pero ahora me pongo a pensar como su música era y sigue siendo sumamente positiva y sobre el amor siendo este un grupo para jóvenes. Algo que piden a gritos los más conservadores o generaciones pasadas estos días con el dominio de la música urbana. Y más aún como ahora me identifico con muchas de estas letras. En ese tiempo no había vivido muchas de las cosas que cantaban o se mostraban en la novela. Solo era ficción. (Bueno, fui a París siendo tan joven como el personaje de Mía, pero nunca me quejé como ella.) Por eso canciones como “Este corazón”, “Ser o parecer”, “Inalcanzable” y la icónica “Rebelde” (el síndrome de Peter Pan es muy real conmigo) son fijas en mi playlist, entre otras. Sobre todo la que abrió el concierto, Tras de mí, que refleja ese deseo inherente de lo que ya fue… Funny que mi canción favorita de la agrupación, Otro día que va, habla de soñar como “mi pasado nunca más ya volverá”…


Y claro. No podía faltar el after party de RBD que se celebró después del concierto. Que movió ese sentimiento de comunidad del estadio a un bar más privado, donde nos sentimos más compenetrados cantando las canciones a coro, con nuestros uniformes de la novela. Y en el cual, como es de costumbre el rebelde Amado cayó de paracaídas, y la rebelde Aria se fue para su casa a dormir… y probablemente a soñar con su sueño cumplido de ver a RBD en concierto por primera vez después de tantos años.









54 views0 comments

Recent Posts

See All

Comments


bottom of page