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Ennui-endo

Updated: Aug 6, 2023





En el teatro hay un dicho muy radical que dice que si dejas de ponerte nervioso antes de salir a escena es que ya no te importa lo que estás haciendo. ¿Es esto verdad? Yo no lo creo. ¿Pero qué pasa cuando de verdad no te importa? ¿Qué debe hacer ese teatrista? ¿Se supone que pare? ¿Debe cambiar de profesión? ¿Ó respirar y contar hasta diez… cien… mil… ó hasta que se le quite el “ennui”?

Oscar Wilde dijo que el arte no necesita justificación ni propósito, y que era inútil, pero puedo argumentar que si existe un propósito y ese es hacer feliz al artista. Para el verdadero artista crear es una necesidad básica. Es crear un horrocrux desinteresado que te hace inmortal. Nada produce más catarsis que ver ese monstruo que creaste revivir con un rayo de inspiración. La dopamina se libera como una eyaculación precoz y respiras como madre después de un parto.

Pero cuando llega el infame ennui, (que dependiendo la rama desde donde se vea es un término que se puede traducir como tedio, aburrimiento crónico, incapacidad de accionar), no hay mucho que hacer. Las musas dejan de susurrarte al oído y lentamente te abandonan dejando tu mente en blanco. El desinterés se apodera de tu cuerpo como una fiebre abrasadora de los 1800s. Y te da la peor enfermedad que pueda existir; no sentir nada.

¿De dónde viene? ¿Es culpa mía o de otros? Este sentimiento de apatía e insatisfacción puede surgir de la falta de ocupación o entusiasmo. También producto de depresiones y ansiedades, como también de cansancio o rutinas. O hasta de la mucha carga laboral hasta el estrés. Siempre he escuchado a la guerrera y una de las todólogas del teatro latino en Nueva York, Yolanny Rodríguez, preocuparse por otros todólogos sobre el nivel de estrés que obtienen al tener que enfrentarse a muchos pormenores que no tienen que ver con el arte en sí, pero son un mal necesario, y esto llevarlos a este coma artístico.

¿Pero qué es un artista sin su arte? Dijo Wilde también que el artista debe revelar el arte y ocultar al artista. Pero cuando el arte desaparece, su dueño queda desnudo y vulnerable. No tiene donde refugiarse de las miradas del mundo real, y de los gritos de las voces que sustituyen los susurros melodiosos de las musas extintas. Y empiezas a caminar el mundo como un zombie buscando tu inspiración. Y te pierdes por otros rumbos. Lo que te llenaba, ya no te llena. Pero no sabes hacer otra cosa.

Ahora imagina que este zombie tenga que seguir creando. Ya sea porque de hecho es lo único que sabes hacer. O quizás porque el consumidor te aclama y tus colegas dependen de ti para completar el rompecabezas. O en la estratosfera el capitalismo te sigue ordeñando como una vaca flaca. Recuerdo una entrevista de la cantante Pink donde expresó que su disquera la obligó a escribir y lanzar su disco “Try This!” a pesar de ella no querer hacerlo por no tener nada que decir en esos momentos. Al igual que Gwen Stefani escribió su primer sencillo como solista “What you waiting for” como una crítica al constante asedio de sus manejadores para que escribiera su álbum debut y el largo tiempo que le estaba tomando. A ellas, mirando desde el exterior, tuvieron un final feliz ya que los resultados fueron exitosos. Pero no a todos les pasa lo mismo. El trabajo puede resultar no muy sólido. Además, ¿era algo que ellas querían hacer? Pink por ejemplo dice que todo el tiempo de promoción del álbum fue horrible y salía llorando de casi todas las entrevistas al sentirse usada, mientras que podemos decir que Gwen Stefani troleó la situación magistralmente transformando su problema en la solución.

La raza artística piensa grande de ellos mismos. Hasta que esto pasa. La fuente se seca y el ego se esconde. Caes del Olimpo como Hefesto y el campo magnético que te protege de la vida real se desvanece. No puedes escapar del rechazo de aquel amor imposible. Ni del cansancio de las horas en aquella oficina de trabajo para muggles. Y tampoco olvidar el dolor que causa masticarse los dientes cuando no tienes para pagar la renta. O del recuerdo de aquel pariente muerto y la soledad que deja el amigo que se marchó lejos. Todo esto lo podrías decantar con el movimiento de un lápiz, de un pincel, tocando la tecla de un piano o cualquiera que fuese tu superpoder. Entonces, ¿eres artista primero y humano segundo, o es a la inversa? Y si el arte se fue, ¿sigues siendo artista?

Es que el arte no se fue, el arte sigue estando ahí. Según la empresaria Celia Soonets, en su blog Eslabones de Negocios, dice que la musa no se va, si no que aunque está con nosotros, no la podemos escuchar debido a esa voz interna que te dice que no puedes. Esto haciendo referencia a la cita de Van Gogh “Si escuchas una voz dentro tuyo que te dice “No puedes pintar”, entonces, por todos los medios, pinta, y esa voz será silenciada”. Para combatir esto Soonets recomienda ejercicios de meditación, cambiar rutinas y espacios, tratar otras artes, conversar con alguien sobre el problema, escribir de forma libre nuestros pensamientos, leer y estudiar sobre nuevos temas, recordar porque empezamos lo que empezamos, y no desistir. Parecen ser cosas obvias y simples de hacer, pero cuando se está en un estado de letargo es difícil pensar o sacar el ánimo para proceder. En la telenovela colombiana de realismo mágico “Las Juanas”, las cinco Juanas se contagiaron de desamor y dejaron a sus novios. Sus novios trataron todo hasta descubrir que la única cura era que lloraran, pero no de dolor, sino de ternura. Y al curarse, el pago era que amarían más intensamente. Ellas a pesar de saber la cura no podían hacerlo sin que les saliera natural. Y aunque decían estar tranquilas sin amar, también expresaban que una vida sin amor era vacía y sin sentido. Tuvo que morir el perro de uno de los personajes

para que se diera tal despliegue de lágrimas. Pero, ¿de qué tendría que llorar un artista? ¿Amaría igual o más intensamente su arte? ¿Y cuál perro se sacrificaría por nosotros? (¿Ó cuál tenemos que matar?)


Son demasiadas preguntas sin contestar porque gracias a Dios, este desamor no me ha pasado, y espero que no me pase nunca...


(Espero que hayan pasado un Feliz Mes del Teatro. Y si te sientes identificado con este escrito ó te deja pensando, sólo piensa que a la inteligencia artificial no le dan estos bloqueos y peos mentales...)


Edú











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